domingo, 11 de enero de 2009

LA PROFESION VA POR DENTRO

Aquellos que tengan el baloncesto como un pasatiempo de primera necesidad, pueden seguir con la boca abierta. Estos ‘Chicos de Oro’, ‘Chicos de Pepu’, ‘Amigos de Japón’, o simplemente ‘Mejor Selección Española de Baloncesto Hasta El Momento’, nombre original y difícilmente transferible, no quieren parar de sorprendernos. Ya no es que sus sonadas victorias y derrotas sean de todos, abran portadas, provoquen adjetivos súper-calificativos, y aumenten el ‘share’ de las cadenas de televisión, no; es que a algunos de sus protagonistas les estamos siguiendo hasta la zona más personal de sus carreras deportivas: las lesiones. Ocurrió el año pasado con Pau, y se ha vuelto a repetir con Jorge Garbajosa.
La última noticia sobre Jorge es que se va finalmente a Baltimore a una revisión en la cual determinarán si necesita operarse de nuevo. Los médicos de Toronto han detectado algo raro en la evolución de su pie dañado, y quizá la solución pase por una nueva operación. Pero resulta que esto, que normalmente se daría en la página de baloncesto de un periódico especializado en deportes, hoy será objeto de consumo mucho más masivo. Y además, se habrá convertido en materia de tertulia de opinión con posibles culpables, inocentes, y todo un arco de matices intermedios. En Japón se nos propuso que fuéramos todos Pau, y parecía una lógica propuesta. Desde hace unas semanas, parece que la propuesta es que el pie de Jorge también sea de todos, y eso es radicalmente ilógico. La voluntad podrá ser buena, pero la confusión que está creando es monumental. Lo de Pau funcionó, porque nadie tuvo que salirse de su papel. Aquel ejercicio consistía en completar el sentido una hazaña deportiva, nada más que eso. Había que ponerse una camiseta. Esta vez se nos pide que nos pongamos un pie que sólo puede tener un dueño. Lo que hizo Jorge podrá ser digno de admiración, para quien quiera admirarlo, y seguro que somos muchos, pero no tengo nada claro que eso nos de derecho a ir más allá. Hacerlo sería tratar de vivir su profesión por él, y eso no tiene demasiado sentido.

Diario Público, nov 2007

No hay comentarios:

Publicar un comentario