sábado, 26 de septiembre de 2009

EL VELOCISTA

A veces ciertas historias deportivas se esconden en páginas secundarias, pero son realmente impactantes. Descubrimos en la web de ESPN (adjunto el enlace al final) la historia de Tim Montgomery, el velocista norteamericano que fue capaz de parar el cronómetro en 9 segundos y 78 centésimas a principios de este siglo.
Su récord mundial fue una noticia planetaria, como siempre que un hombre ha bajado el tope de esa distancia, pues es la línea que define la velocidad punta del ser humano. El atletismo es la disciplina-madre del deporte: más rápido, más alto, más fuerte... más lejos... todo sucede sobre la pista con los atletas como protagonistas.
En el caso de Montgomery, su historia fue más lejos. Fuera de la pista se casó y tuvo un hijo con Marion Jones, la mujer que en aquel momento estaba en lo alto de su carrera, más conocida para el gran público que él. Marion fue un icono: su elegancia en la pista y su sonrisa, cautivaron durante algunos años a todos los aficionados al deporte. Era la atleta perfecta. Tuvieron un hijo, y poco después comenzó su descenso a los infiernos.
Marion y Tim, como tantos antes y tantos después, fueron descubiertos haciendo trampas. Se dopaban para correr, y fue un escándalo. Perdieron su prestigio, su dinero y la dignidad.
Hoy Marion está fuera de la cárcel, pero Montgomery sigue cumpliendo su pena en una prisión norteamericana. No está en la cárcel solamente por haber hecho trampas, eso no le hubiera costado una pena tan severa, sino que además ayudó a blanquear dinero del tráfico con drogas.
Esta es la vida, hoy, de alguien que ayer logró ser el atleta más rápido y se casó con la mujer más bella y reconocida de su profesión.
Aunque la historia se encuentre en páginas secundarias, no nos extrañaría que dentro de poco fuera un guión de cine.

http://sports.espn.go.com/oly/trackandfield/columns/story?columnist=fish_mike&id=4487014

1 comentario:

  1. Qué bueno que escribas de atletismo, Pablo. ;-)

    Pues sí, una historia triste, con final no feliz, pero con una moraleja importante.

    Saludos, espero verte el día 8.

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