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TIERRA ES TIERRA, COMO DIJO VUJADIN

Estamos en Semana de Copa Davis. España-Serbia. Para ir abriendo boca, rescato un artículo que escribí para Público con motivo de la última semifinal España-USA de septiembre pasado. (lo de rescatar artículos lo hace Anson cada semana... y le pagan una pasta... o sea que a lo mejor...) En un momento de Hoosiers, ese clásico de baloncesto sobre un colegio de pueblo que va retando a las escuelas grandes gracias al empeño de su entrenador –y que ya hemos mencionado aquí anteriormente-, Gene Hackman, llega con el grupo a la sede donde deben disputar la final. La cámara nos va enseñando el gesto de los chavales cuando entran en el pabellón, y sus diferentes gestos de asombro. No podían creer que existiera un lugar tan grande donde jugar al baloncesto. Supongo que lo mismo les habrá pasado a los tenistas americanos estos días al aterrizar en Las Ventas: les habrá costado asimilar un lugar tan extraño –o coso, en el argot- como pista de tenis. Entonces Hackman cogía el metro, llamaba a dos de...

EL AÑO GOLFÍSTICO PROMETE

Después de su impresionante victoria de hoy en la final del Accenture Match Play, si Geoff Ogilvy se mete definitivamente como alternativa para cada Major, la temporada de golf puede ser de las más bonitas. Hagamos recuento. Tiger con un nuevo ligamento cruzado, con un swing mucho más estable, con los 18 Majors de Nicklaus a la vuelta de la esquina... se ha dedicado estos meses a ponerse (todavía) más fuerte, a depurar la velocidad de su movimiento. Va a ser un espectáculo verle. Siempre lo es. Sergio con muchas cosas que demostrar; con los triunfos y las decepciones del año pasado muy recientes. Con la seguridad de que es uno de los mejores, y la inseguridad del gran triunfo que se le resiste. Geoff Ogilvy, Camilo Villegas y Pedraig Harrington; tres jugadores muy diferentes, pero con un claro objetivo común: ganar lo que les pongan a tiro. Ogilvy y Villegas están preparados para salir con la victoria de cualquier campo, y Harrington tiene la mentalidad necesaria, como ya ha demostrado...

ESTOS DOS JUEGAN MUY FÁCIL

Ogilvy y Casey se jugarán la final del Campeonato del Mundo Match Play de golf. Da gusto ver cómo le pegan a la pelota. Son capaces de dominar sus partidos aparentemente sin esfuerzo. Ogilvy, además, es un bigardo de casi dos metros, con unas manos y unos pies de jugador de baloncesto. Casey, que habitualmente se clasifica para jugar las Ryder Cup sin problemas, es capaz de mandar la bola a más de 300 yardas de media en las salidas. Prácticamente no tienen defectos. Tal vez Casey podría mejorar su juego corto, pero de verdad que a Geoff Ogilvy es difícil encontrarle un defecto a su juego. Sin embargo, entre ambos, con varios años de carrera a sus espaldas, suman un torneo grande en su palmarés: un Us Open que ganó Ogilvy hace un par de temporadas, cuando parecía que se iba a comer el mundo. Esto del golf es impredecible. Cualquier miércoles previo al inicio de un torneo se ponen en el campo de prácticas una media de 50-60 profesionales con capacidad técnica para hacer cuatro vueltas mu...

TIENES DOS PROBLEMAS

Sigamos con la vuelta de Tiger en el World Golf Match Play. Ayer perdió. Le ganó Tim Clark, un australiano con una pinta muy justa de trapío, con un swing poco estético, pero con una capacidad de agarrarse a los campos de golf que en definitiva es lo que diferencia a los jugadores de golf de los profesionales, y a los buenos profesionales de los grandes profesionales. Jugar, podemos jugar todos. Hacer pocas de vez en cuando, también. Pero vivir del golf para los restos es una capacidad que tienen unos cuantos elegidos, y que no se encuentra (solamente) en la técnica, sino (sobre todo) en la fortaleza mental. Su partido contra Woods fue un prodigio de concentración. Pero jugar con Tiger se convierte inmediatamente en un problema doble: su presencia, y la posterior inercia. La concentración necesaria para derrotarlo, el carisma que pasea por el campo, los imposibles golpes que siempre aparecen, la sensación, en definitiva, de que todo lo que ocurre está en función de lo que él haga o dej...

LA NUEVA PATA DEL TIGRE

Da miedo ver a Tiger. Ya lo dicen los periodistas que lo han seguido estos meses: ha recuperado la estabilidad que le faltaba en el swing. ¿Y qué pueden hacer los demás? Lo más coherente, lo que siempre ha defendido mi amigo Arcocha, que es el que más sabe de esto, es precisamente lo que hizo ayer Phil Mickelson delante de los periodistas. Le preguntaban por las sensaciones ante la vuelta de Woods. Phil, que es un rival, pero que no es gilipollas, lo definió con una claridad inmejorable: "mira, todos podemos pensar en lo bonitas que son las victorias, y dentro de nosotros está el orgullo del que quiere ganar como sea, pero por otra parte somos todos conscientes de lo que este hombre ha hecho por este deporte. El golf, sin él, jamás puede ser lo mismo. ¿Has visto la cantidad de gente que nos está siguiendo en este torneo? Hace poco me decía 'Bones' (su caddie) que daba pena ver lo vacíos que estaban los campos al final de la temporada pasada. Es cierto, allí estábamos todos...

RUDY, A CAMPO ABIERTO

En la semana de resaca de la Copa del Rey, después de una Final impactante por la emoción y el ritmo, quiero recuperar un artículo que escribí en PÚBLICO hace casi un año. En él hablaba de las bondades del ritmo alto propuesto por Aíto, y de los beneficios para un jugador del estilo de Rudy en el Joventut... y en los BLAZERS. Aquí os lo dejo. En el utópico Estudiantes de los 60 –en el que los jugadores habían estudiado en el colegio, y la afición presumía de pocos americanos y mucha testiculina-, un entrenador visionario propuso una estrategia que a partir de entonces fue seña de identidad. Los partidos tenían que jugarse a campo abierto y a toda pastilla, pues el exceso de velocidad era el único modo de compensar la ausencia de centímetros. El ritmo alto, por tanto, dejó de ser la consecuencia del fallo del rival y se convirtió en la razón de ser del propio equipo. Ignacio Pinedo, aquel entrenador, elevó el nivel de sus locos bajitos, e incluso marcó la carrera de alguno de ellos, por...

EL ELEGIDO

Todo el mundo tiene derecho a sus 15 minutos de fama”, dijo Andy Warhol. Un evento inmejorable: la final de la Copa del Rey de baloncesto. Un escenario perfecto: el Palacio lleno con 15.000 espectadores. Unos protagonistas adecuados: 24 jugadores y dos entrenadores muy en forma. Un nudo: treinta y cinco minutos con dos estrategias perfectas. Y una última reflexión previa al incierto desenlace: el equipo me necesita, ¿tengo algo que ofrecer? Lo realmente precioso de finales como esta, seguramente una de las más completas de la historia, es que se convierten en clásico al enlazar con el verdadero objetivo final del juego. Un atacante capaz de anotar y un defensor capaz de impedírselo. La grandeza de dos entrenadores como Ivanovic o Aíto, los directores de escena que nos han permitido saborear esta preciosa tarde de baloncesto, es que pusieron todos los elementos previos al servicio de sus jugadores, y durante diez minutos se echaron a un lado para que cualquiera de ellos pudieran pregunt...