Entradas

EL TENISTA FUERA DE FOCO

Un deportista nace, crece, y si es mucho mejor que la media quizá acabe viviendo de su profesión. Si encima coge la inercia técnica y mental que conduce a la excelencia, puede acabar marcando una época. Pero, tarde o temprano, otro deportista se lo acaba llevando por delante. Es una ley no escrita que, en los deportes individuales, a veces se acelera de forma despiadada. Porque los enfrentamientos son directos y las victorias y derrotas producen efectos colaterales. Nadal empezó ganando a Federer, después lo ha superado en el ranking, y paralelamente ha conseguido que el resto del cuadro se encuentre con un gran tenista suizo al otro lado de la red, cuando hace apenas hace un año sólo veía un profesor emérito dispuesto a ofrecer una clase de hora y media, si no le molestaban demasiado. Y la pregunta es: ¿hay vida profesional para un tenista extraterrestre cuando deja de serlo? Dos casos pueden servir de referencia: a mediados de los 80, Bjorn Borg decidió que no, y frenó en seco con ve...

OTRA FORMA DE SER OLÍMPICO

Artículo publicado el mes de agosto, con motivo de la inauguración de los JJOO de Pekín. La manera habitual (la que nos enseñan los medios de comunicación), es la siguiente. Los atletas llegan a la ciudad sonriendo, se hacen muchas fotos en el aeropuerto (¡lo hemos conseguido! es la traducción literal de esa sonrisa) y se instalan en su gran mayoría en la Villa Olímpica, que, por lo que comentan, esta vez es un lujo pekinés. Los pocos que prefieren un hotel, contablemente también serán olímpicos, aunque filosóficamente tal vez algo menos. A veces la razón toma decisiones que el espíritu no entiende. El siguiente paso es el desfile. El gran momento. El día del desfile es duro. Muchas horas de pie, normalmente con calor, soportando los momentos previos con el mejor humor posible para dar la vuelta de honor ante un estadio repleto. El abanderado es el centro de atención, pero cada uno de los atletas se siente verdaderamente protagonista. Las risas nerviosas, las risas cómplices, las fotos...

CUALQUIER TIEMPO PASADO Y SUS MATICES

Casi todos caemos en su atractivo. Es inevitable. Me refiero a las comparaciones deportivas. Se lo dice un mitómano incorregible que celebra, por ejemplo, cada artículo de Santi Segurola sobre Angel Nieto, Induráin, Arancha, Santana o Seve, como el regalo del día. Es evidente que la memoria selectiva nos permite recordar un bonito pasado. Y a veces ahorramos en matices. Viene esto a cuento de una reciente entrevista con Marc Gasol a propósito de sus primeros partidos NBA. Inevitablemente se habló de su record de semanas como mejor jugador de la pasada ACB, y por supuesto de Sabonis. Marc repetía las mismas respuestas de joven y educado jugador… Y entonces llegó la pregunta en bruto: ¿podrás llegar (o tal vez, te gustaría llegar, cito de memoria) a la altura de los mejores pívots europeos de todos los tiempos, como el citado Arvidas, o Cosic, Fernando Martín, y Dino Meneghin…? Y estarán conmigo en que la lista está claramente sin colorear. Hablemos de Sabonis y Dino, por ejemplo. En 1...

PETROVIC 44

Curiosamente fue un número que llevó en la NBA, en los Blazers, durante la primera etapa de su aventura americana, la única en la que pareció uno más dentro de un campo de baloncesto. Luego, como recordarán, acabó también convertido en el hombre-franquicia de unos New Jersey Nets temidos en la Conferencia Este. Drazen Petrovic hubiera cumplido cuarenta y cuatro años y en Zagreb, en el pabellón que lleva su nombre, recordaron su vida a través de sus jugadas. Y es que, cuando un genio muere joven, cuesta mucho trabajo imaginarlo de otra forma que, en su caso, vestido de corto y cumpliendo sus sueños de niño baloncestista: anotar más que nadie, y llenar sus equipos de carácter ganador. Escribía Juan José Millás en uno de sus últimos artículos, a propósito de los estereotipos. “No es lo mismo una novela magnífica, que una novela magnífica y desgarradora, pues el desgarro añade a la magnificencia un plus de legimitidad”. Petrovic fue un jugador magnífico e insolente, y fue precisamente esa ...

DOS APUNTES DE UN FIN DE SEMANA CUALQUIERA

DE TENIS. Nadal siempre salta antes de empezar sus partidos. Da igual que empiecen a las diez de la mañana, que a las diez de la noche. Cuando el árbitro sortea campo o saque, la estampa es la misma: Rafa salta, y sus rivales le miran desconcertados. A veces, parece que un contrincante de la talla de Djokovic, quizá Murray, O Federer, pudieran estar pensando... "que salte, que salte, yo a lo mío, haré mi partido, nada de lo que él haga podrá afectarme mentalmente". Pero sí les afecta. Les afecta desde que empieza a saltar, y no deja de afectarles hasta la última pelota de partido (Djokovic en Pekín llorando, por ejemplo). De hecho, les afecta hasta en la entrega de premios (Federer en Australia llorando, por ejemplo), e incluso les afecta hasta en las declaraciones post-partido (Djokovic declarando que Rafa se merece todo lo bueno que le pasa, por ejemplo). Rafa no sólo juega, no sólo gana, no sólo salta, no sólo corre, no sólo se agita, grita, suda... sino que afecta. En tie...

EL MODELO DEL NUMERO UNO

Se abrió la Davis. En un día se ganó lo perdido en la jornada anterior. Tres partidos, ventaja española, pero no definitiva. Ferrer sigue su idilio con el torneo (pasó por encima de Roddick en la semifinal de Madrid, y hoy aburrió a Djokovic), y Rafa, ay Rafa, siempre Rafa. Además, con un plus que no tenía: le apetece levantar la Ensaladera de nuevo. En Sevilla 2004 lo hizo, pero no era el número uno del equipo. El año pasado lo era, pero se perdió la final. Está claro que le falta una combinación en este evento: número uno + final disputada y ganada. Que se vayan preparando. Hoy, Tipsarevic, por ejemplo. El serbio juega con gafas de sol graduadas, y es un tipo que se pega a la pista, que aguanta, que no se deja ir. Pero hubo una pelota que definió mejor que ninguna la cruz del que está al otro lado de la red jugando contra Nadal. El peloteo era largo, se cruzaron un par de veces de lado a lado, y Nadal comenzó (como casi siempre) a dominar el punto. Su estrategia marcaba la carga sobr...

JAMÁS NADIE JUGÓ EN TIERRA BATIDA COMO TÚ, RAFA.

Este viernes finalmente no hubo copa Davis. El viento causó algún desperfecto, y la eliminatoria España-Serbia se tendrá que jugar entre el sábado y el domingo. Aprovecho para rescatar un artículo del pasado mes de septiembre, en el que hablé de Nadal y su relación con la tierra batida. Una de las veces en las que Maradona se pasó unos cuantos días encerrado en el hospital con su país en vilo porque se moría, circuló por Internet un artículo de Mirta Bertotti titulado “Vivir para contarlo”. Era la carta de una mujer, madre de familia, suplicándole al Pelusa que no se muriera pese a no ser santo de su devoción. Su petición estaba resumida en este emocionante párrafo: “Dentro de muchos años, los hijos de los hijos de la Sofi van a vivir en un país mucho mejor que el que tenemos ahora. Estoy segura. Y nadie se va a acordar que eras un fanfarrón y un bocasucia. En los libros de lectura se va a decir de vos solamente lo importante, que acá una vez nació un negrito que jugaba a la pelota mej...