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LOS ANDARES DE PAU Y TODO LO DEMAS

¿Se han fijado como anda Gasol, como se mueve por la pista, lo chuleta que parece? El cimbreo ha sido consustancial al baloncesto, y es lógico. Esa especie de movimiento desgarbado en los andares del jugador, que ha terminado convirtiéndose en un copyright del propio deporte, es altamente probable que suceda alrededor de cuerpos asimétricos. Si uno de pequeño sueña con ser una estrella de la canasta, parte del sueño corresponde necesariamente a la superficie, al continente, al envoltorio: no sólo habrá que tratar de jugar como Jordan, tirar como Jordan, defender como Jordan, sino que habrá que tratar de andar como Jordan, gesticular como Jordan, o masticar chicle como Jordan. Y ahí donde puse Jordan, actualicemos y pongamos a Kobe, a Lebron, o a Garnett, por ejemplo. Detengámonos en el actual Celtic. “¿A quién te gustaría enfrentarte en la NBA?” Le preguntaban a Pau de forma recurrente en sus inicios, todavía imberbes. Y Pau, seguramente con el piloto automático puesto, producía la mis...

LA PROPIEDAD DEL INVENTO

En el patio del colegio donde me hicieron deportista, jamás hubo canastas y porterías para todos. El que traía la pelota, como mucho elegía compañeros, pero el campo era de todos. Seis balones significaban seis desafíos, y una enseñanza por encima del resto: el baloncesto, o el fútbol, era propiedad de todo aquel dispuesto a jugarlo, incluso en aquellas condiciones. José Calderón, que se fue a la NBA no sólo para jugar, sino para que los demás se enterasen de lo bien que juega, ya es propietario de dos estadísticas individuales en Toronto. Es el que mejor lanza tiros libres de la franquicia, y ahora también es el mejor pasador. Pero él, lógicamente, ubica esos premios en el lugar correspondiente, siempre un paso por detrás del resultado del equipo. Está bien, dice, pero preferiría ganar más partidos. A lo largo de la mañana de hoy, Navarro, a quien en mi patio le hubiéramos pasado los seis balones a la vez, batirá a Epi como mayor triplista del Barça. Es un récord con asterisco, porque...

EL TENISTA FUERA DE FOCO

Un deportista nace, crece, y si es mucho mejor que la media quizá acabe viviendo de su profesión. Si encima coge la inercia técnica y mental que conduce a la excelencia, puede acabar marcando una época. Pero, tarde o temprano, otro deportista se lo acaba llevando por delante. Es una ley no escrita que, en los deportes individuales, a veces se acelera de forma despiadada. Porque los enfrentamientos son directos y las victorias y derrotas producen efectos colaterales. Nadal empezó ganando a Federer, después lo ha superado en el ranking, y paralelamente ha conseguido que el resto del cuadro se encuentre con un gran tenista suizo al otro lado de la red, cuando hace apenas hace un año sólo veía un profesor emérito dispuesto a ofrecer una clase de hora y media, si no le molestaban demasiado. Y la pregunta es: ¿hay vida profesional para un tenista extraterrestre cuando deja de serlo? Dos casos pueden servir de referencia: a mediados de los 80, Bjorn Borg decidió que no, y frenó en seco con ve...

OTRA FORMA DE SER OLÍMPICO

Artículo publicado el mes de agosto, con motivo de la inauguración de los JJOO de Pekín. La manera habitual (la que nos enseñan los medios de comunicación), es la siguiente. Los atletas llegan a la ciudad sonriendo, se hacen muchas fotos en el aeropuerto (¡lo hemos conseguido! es la traducción literal de esa sonrisa) y se instalan en su gran mayoría en la Villa Olímpica, que, por lo que comentan, esta vez es un lujo pekinés. Los pocos que prefieren un hotel, contablemente también serán olímpicos, aunque filosóficamente tal vez algo menos. A veces la razón toma decisiones que el espíritu no entiende. El siguiente paso es el desfile. El gran momento. El día del desfile es duro. Muchas horas de pie, normalmente con calor, soportando los momentos previos con el mejor humor posible para dar la vuelta de honor ante un estadio repleto. El abanderado es el centro de atención, pero cada uno de los atletas se siente verdaderamente protagonista. Las risas nerviosas, las risas cómplices, las fotos...

CUALQUIER TIEMPO PASADO Y SUS MATICES

Casi todos caemos en su atractivo. Es inevitable. Me refiero a las comparaciones deportivas. Se lo dice un mitómano incorregible que celebra, por ejemplo, cada artículo de Santi Segurola sobre Angel Nieto, Induráin, Arancha, Santana o Seve, como el regalo del día. Es evidente que la memoria selectiva nos permite recordar un bonito pasado. Y a veces ahorramos en matices. Viene esto a cuento de una reciente entrevista con Marc Gasol a propósito de sus primeros partidos NBA. Inevitablemente se habló de su record de semanas como mejor jugador de la pasada ACB, y por supuesto de Sabonis. Marc repetía las mismas respuestas de joven y educado jugador… Y entonces llegó la pregunta en bruto: ¿podrás llegar (o tal vez, te gustaría llegar, cito de memoria) a la altura de los mejores pívots europeos de todos los tiempos, como el citado Arvidas, o Cosic, Fernando Martín, y Dino Meneghin…? Y estarán conmigo en que la lista está claramente sin colorear. Hablemos de Sabonis y Dino, por ejemplo. En 1...

PETROVIC 44

Curiosamente fue un número que llevó en la NBA, en los Blazers, durante la primera etapa de su aventura americana, la única en la que pareció uno más dentro de un campo de baloncesto. Luego, como recordarán, acabó también convertido en el hombre-franquicia de unos New Jersey Nets temidos en la Conferencia Este. Drazen Petrovic hubiera cumplido cuarenta y cuatro años y en Zagreb, en el pabellón que lleva su nombre, recordaron su vida a través de sus jugadas. Y es que, cuando un genio muere joven, cuesta mucho trabajo imaginarlo de otra forma que, en su caso, vestido de corto y cumpliendo sus sueños de niño baloncestista: anotar más que nadie, y llenar sus equipos de carácter ganador. Escribía Juan José Millás en uno de sus últimos artículos, a propósito de los estereotipos. “No es lo mismo una novela magnífica, que una novela magnífica y desgarradora, pues el desgarro añade a la magnificencia un plus de legimitidad”. Petrovic fue un jugador magnífico e insolente, y fue precisamente esa ...

DOS APUNTES DE UN FIN DE SEMANA CUALQUIERA

DE TENIS. Nadal siempre salta antes de empezar sus partidos. Da igual que empiecen a las diez de la mañana, que a las diez de la noche. Cuando el árbitro sortea campo o saque, la estampa es la misma: Rafa salta, y sus rivales le miran desconcertados. A veces, parece que un contrincante de la talla de Djokovic, quizá Murray, O Federer, pudieran estar pensando... "que salte, que salte, yo a lo mío, haré mi partido, nada de lo que él haga podrá afectarme mentalmente". Pero sí les afecta. Les afecta desde que empieza a saltar, y no deja de afectarles hasta la última pelota de partido (Djokovic en Pekín llorando, por ejemplo). De hecho, les afecta hasta en la entrega de premios (Federer en Australia llorando, por ejemplo), e incluso les afecta hasta en las declaraciones post-partido (Djokovic declarando que Rafa se merece todo lo bueno que le pasa, por ejemplo). Rafa no sólo juega, no sólo gana, no sólo salta, no sólo corre, no sólo se agita, grita, suda... sino que afecta. En tie...