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LA GENÉTICA VERDE (Y II)

El comisionado Stern, era entonces un jovencito que se subió a la ola de una de las rivalidades mejor construidas de la historia del deporte, Magic vs. Bird, Lakers vs. Celtics, showtime vs. equipo a media cancha, California vs. Massachussets, Oeste vs. Este. La NBA se convirtió en un mastodonte que conquistó el universo, y hasta hoy. De repente, Boston, tras muchos años vagando por la liga, resurgió con fuerza el pasado año. Todo lo verde estaba allí, pero la genética del equipo había cambiado. Incluso tenían cheerleaders. Apoyados en jugadores-atletas dominaron el final de Liga con autoridad. Garnett era fuerte, bueno, rápido. También Pierce, y Ray Allen. Eran Celtics, pero no eran como aquellos Viejos Celtics. Tras la victoria, querían iniciar una dinastía. Lo que ocurre es que han tenido lesiones, y además se están haciendo mayores, es decir… ¡viejos! Y entonces, ya lo han visto; en este playoff ha aparecido de repente el espíritu de LOS VIEJOS CELTICS. http://espn.go.com/nba/clubh...

LA GENÉTICA VERDE (PARTE I)

¿Han visto a los Celtics? http://www.marca.com/2009/05/13/baloncesto/nba/1242185451.html Cuando una generación entera nos enganchamos al baloncesto NBA, fue por la rivalidad de los amarillos contra los verdes. Los Lakers, californianos, enrollados, corrían mucho, sus fans eran guapos y los enfocaban constantemente, algunos ya acudían entonces con gafas de sol al pabellón... Y en la cancha todos estaban fuertes, sobre todo Byron Scott, AC Green, Mychael Thompson. Eran casi todos negros y guapos, molaban. Enfrente estaba un paleto de Indiana (Larry Bird). Un tipo rubio y con bigote rodeado de varios mormones (Ainge, Wedman, Sichting...). La gran mayoría eran blancos y sin músculos que marcar. Los dos negros eran un grandullón lento con mirada de jefe indio (Parish), y un base-escolta gordo y con pecas en la cara, que entendía el baloncesto como pocos lo han entendido y que lamentablemente falleció el año pasado (Dennis Johnson). El pabellón era incómodo, el público estaba encima de los j...

LOS JUGADORES HABLAN

Cada deporte tiene sus particularidades con los medios de comunicación. Son vicios arrastrados que parecen pasar de generación en generación. En fútbol, por ejemplo, el jugador medio da alguna patada al diccionario. Además, se distingue por dejar en el campo lo que allí sucede (los códigos, ya saben) y sus declaraciones a la prensa resultan normalmente insustanciales. Pero eso cambia en cuanto ese mismo jugador se hace entrenador. Toda la anterior protección, desidia, abulia comunicativa con la prensa, se convierte en expresión verbal y gestual, en capacidad para atraer o repeler. La desidia se torna ironía, mordacidad. Las patadas bajan y suben las palabras. El jugador no quiere hablar, pero el entrenador necesita expresarse. La persona es la misma; la profesión no. El hábito hace el verbo, y lo acampa en ruedas de prensa, que en algunos casos resultan muy entretenidas, y lo resultarían mucho más si los genios del marketing no se inventaran un nuevo cacharrito (impacto, lo llaman) que...

CIELO E INFIERNO

Hace tiempo me contaba un jugador, recientemente retirado, como vivió una nueva etapa en uno de esos equipos que siempre andan con el agua al cuello. En una charla de vestuario, tipo terapia de grupo, fueron hablando todos de sus sensaciones. Cuando le llegó el turno, y trató de enviar un mensaje de ánimo y tranquilidad, recibió la seca respuesta de un compañero: “para ti es muy fácil, porque todavía no sabes lo que es estar en el infierno”. El infierno, el cielo, ascensos y descensos… la profesión colgada de un resultado; el jugador atenazado ante la pérdida de una categoría, ante el cambio de estatus, ante la sensación de fracaso. Ay, la vieja Europa; el drama forzosamente implicado en el ADN deportivo. Algún día, en alguno de esos foros de sabios que se establecen para refundar los proyectos de ligas europeas siempre sobre los edificios medio construidos anteriormente, se podría plantear una simple reflexión, sin ánimo de molestar a nadie: ¿alguno de los aquí presentes estaría conte...

TO PENALTI OR NOT TO PENALTI

Permitan que incurra por un día de nuevo en fútbol. Sé que está el The Players de golf en su segunda jornada, con Sergio que sí pero no, con gesto serio; algo pasa con Sergio. Sé que andan abriendo la Caja Mágica. Aunque uno se levantaba en octubre, con los días acortando, y soñaba con la semana de tenis en pista rápida del pabellón de la Casa de Campo; tan cómodo, tan estupenda la superficie dura, tan auténtica Madrid como ciudad de tenis de otoño, distinguida por golpes más planos que liftados, por peloteos más cortos que largos. No éramos muchos... y llegó la Magia; ¿pero hay Magia sin gasto? ¿Habrá Caja sin ruina? Trataré de cantarlo, aunque desafine. ¿Quién nos ha robado el torneo de octubre? Lo teníamos en un cajón, donde guardábamos la ilusión... En fin, incurramos ya. La Champions, el Barça, Iniesta, el descuento (lean, por favor, a Segurola. "Planetario Iniesta" Un regalo). Al Chelsea le birlaron unos cuantos penaltis. El árbitro era noruego y el grandote alemán Ball...

TRES DEL RAMIRO DE MAEZTU... Y UN ITALIANO

Soy del Ramiro. Puedo probarlo. Yo también estudié en el colegio donde enseñan a ser seleccionador nacional de baloncesto. ¿Se puede enseñar tal cosa? Allí enseñaban bien las matemáticas, que recuerde. Y uno de los profesores que lo hacía en mi época, el señor Moneo, cuando salía de sus clases se quedaba por el polideportivo Magariños a presidir el Club Estudiantes. Es de pura lógica –matemática-, por tanto, que si un profesor del Ramiro podía ser presidente de una entidad profesional de baloncesto, algunos alumnos hayan acabado siendo seleccionadores nacionales de ese mismo deporte. Repasemos. Primero fue Antonio Díaz Miguel. Un estudiante y ala-pívot en los albores de la aventura ‘baloncestística’ de la calle Serrano. Sobre Antonio las crónicas apenas hablaron de su destreza bajo tableros, pero bien que se hartaron de hacerlo más tarde, cuando llevó a doce magníficos jugadores a la Final Olímpica de 1984. En un banquillo del mítico Forum de Inglewood (el hogar de los Lakers de Magic)...

EL BALONCESTO CIENTÍFICO

Uno trata humildemente de seguir muy atento a todo tipo de competiciones de baloncesto, como si alguna vez hubiera sabido algo sobre este complejo deporte. La Euroliga acaba de proclamar campeón. Ha sido el Panatinaikos. En realidad no hace mucha falta conocer el nombre del equipo. Basta con seguir la pista de dos entrenadores; Obradovic y Messina. Donde estén ellos, habrá un finalista y/o un campeón. La estadística impacta: de las últimas doce finales, uno de los dos, o los dos al mismo tiempo, han protagonizado diez. Esto da la razón de nuevo a mi amigo Danko Cveticanin, el 'Yeti', que sostiene que el baloncesto en Europa es de los entrenadores. La fórmula de la Euroliga, guste o no, difícilmente puede evitar que el campeón se sienta el equipo más completo de todos. Para llegar al trofeo, habrá tenido que pasar por todos los tipos de baloncestos posibles. Primero, se disputa una fase regular con mucho viaje y no excesiva chicha. Los buenos se preparan, ganan casi siempre, pie...