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DE ITURRIAGA A SPANOULIS

Aquella impactante final del Mundial 2006 tuvo tantas emociones que dejó en un segundo plano el detalle que cerraba el círculo de Saitama con la lejana madrugada de Los Ángeles veintidós años antes. En Japón, España fue con respecto a Grecia como el equipo de Michael Jordan y Pat Ewing había sido para los nuestros en 1984. Absolutamente inabordable. En este país íbamos creciendo, incluso nos estábamos poniendo más fuertes, pero evidentemente nuestros doce representantes en Los Ángeles, dejando la técnica aparte, eran incapaces de desplazar la masa con la velocidad suficiente como para enfrentarse a ocho atletas negros y cuatro blancos azuzados desde el banquillo por un entrenador con carácter. Evidentemente los métodos de motivación de aquel Bobby Knight, educado en una academia militar americana, y los de Pepu, educado en un colegio público de pijos madrileños, no podían ser los mismos, pero en realidad eso era lo de menos: ambos debían lograr, de un modo u otro, que sus atletas se pu...

PAU ES DE LOS LAKERS

En el patio siempre había un colega de clase que se creía lo que no era. Se pasaba el balón por debajo de las piernas en el momento más inoportuno, o daba un pase sin mirar impactando en el profesor de gafas que, lógicamente, se quedaba con el balón y con nuestra diversión. "¿Pero tú que te has creído, tío, que estás en los Lakers, o qué, siempre la misma historia?" Tony Parker juega en los Spurs, ha ganado anillos, y España, de forma muy disciplinada, organizó una defensa especial para sujetarlo. Pero no sé si me entienden: Pau es realmente de los Lakers. La primera vez que tuvimos esa sensación fue durante aquella Copa del Rey de Málaga donde ganó el título con el Barça y le dieron el trofeo al mejor jugador. Sólo alguien realmente de los Lakers podía dominar los partidos europeos con esa facilidad, y con esa edad. Francia llegaba a este partido con una inmejorable racha, y con la preparación ideal: todos sus partidos previos al Europeo fueron altamente competitivos, mient...

NAVARRADAS Y FRANCIA

Por orden de jerarquía este equipo será siempre el equipo de Pau, al que ayer se le vio con la concentración de un ejecutivo estrella sin ninguna intención de emborronar su currículum. Su hoja de servicios no podía incluir en el mismo epígrafe un anillo NBA y una eliminación en octavos del Europeo. A eso nos agarrábamos. Y también, claro, a la aportación de Juan Carlos Navarro. En este rincón volcamos hace tiempo un término, ‘Navarradas’, para tratar de definir nuestra admiración por el escolta español. Un tipo capaz de volver todos los focos sobre él cuando los equipos se juegan los garbanzos de verdad. Y este inesperado mal trago a mitad de campeonato era uno de esos días. Entonces, como tantas veces, el partido acabó llevando su sello. La impronta del mismo ‘Juan sin Miedo’ que rodeó a un grupo de americanos en el primer chispazo fuerte de esta generación, y que diez años después sigue prestando su capacidad para arrasar un partido en los momentos de máxima necesidad. Y esta vez, d...

EL ENTRENADOR Y SU COMBUSTIBLE

Si nadie de su entorno les pilla leyendo este diario, les invito a que en el siguiente ‘coffe-break’, acaben jugando un rato a gurús del alto rendimiento. Aprovechen el momento en que alguno de los tertulianos utilice la selección española de baloncesto como recurso: “vaya con Gasol y sus amigos, parece que este año no son tan buenos, ¿no? Ahí está pasando algo’. Entonces fije la atención preguntando con tono firme: ¿a qué no sabéis cómo se demuestra la verdadera confianza de un entrenador en sus jugadores? Si comparten la mesa con algún entrenador de mesa de café, tengan cuidado. ¿De cuánto tiempo dispongo? Podría ser su respuesta. Pero, en realidad, todo futuro Scariolo (llámenlo Pepu, si tiene barba, o Aíto si ha cumplido treinta años de servicio en el sector), que quisiera serlo, debería tener resuelta esta cuestión en cinco segundos. La confianza de un entrenador en un jugador (es), está fundamentalmente relacionada con los minutos de juego que le(s) otorga. Y si no se lo creen, c...

Y POR SUPUESTO, BALONCESTO

De todas las opiniones intramuros buscadas por este rincón para lanzar los análisis hasta el momento, fue una la que más llamó la atención: “menos mal; ahora podremos disfrutar del Europeo. Si se llega a cumplir el pronóstico de que había que ganar todos los partidos por 30 puntos, yo me borro”. Es evidente que los torneos deportivos entre selecciones nacionales no tienen en su mayoría espectadores como ésta improvisada fuente de la imparcialidad encontrada en España. De ser así, habrían desaparecido hace tiempo, porque se antoja difícil otro posicionamiento para ellos que no sea la exaltación de los colores propios. Machacando, que es gerundio, es el ambicioso grito que venía relacionando al Equipo Nacional de baloncesto con su entorno. Y es absolutamente lícito que así fuera. Los americanos lo usaron durante mucho tiempo; también se lo habían ganado. En baloncesto, jugar mejor que el contrario, no es opinable: significa jugar estadísticamente mejor que el contrario. Y jugar mucho mej...

SIN NOTICIAS DE MARC

Escribíamos aquí, a modo de previa del Europeo, sobre la importancia de un jugador como Gasol en el torneo. ¿Pau? También Pau, sin duda. Pero en aquel momento nos referíamos a Marc. Algo pasa con Marc, puede ser uno de los titulares de la fase previa. En este tobogán con dientes de sierra que ha resultado la preparación, tal vez no atendimos excesivamente a los detalles. Dimos por sentado que la falta de noticias relevantes sobre Marc (lo único que hizo durante el mes fue jugar a su nivel, ni se habló de su contrato ni se lesionó de forma extraña), eran buenas noticias. Ese término anglosajón del ‘no news, good news’ ya nos valía como activo para Polonia. Y no fuimos los únicos. Scariolo nos trasladó su satisfacción por la disposición del pívot. Ahí teníamos la roca sobre la que edificar las exhibiciones. Quizá ni siquiera el día de Serbia reparamos ante el agujero tan enorme que suponía la desaparición de Marc. Tan sorprendidos nos vimos ante el apagón general, ante el excesivo desaci...

EL PRECIO DEL BALON DE CUERO

¿Qué puede valer el de este campeonato, 30, 40 euros? No quiero mirarlo, no hay tiempo. Vale con eso. Porque lo que sí sé es lo que cuesta un balón de goma en los grandes almacenes. No más de 4 euros. En cada ciudad hay prácticamente una gran superficie por barrio, con miles de balones de goma dentro. Esos balones suelen regalarse a menudo en los eventos callejeros que tratan de promocionar el baloncesto. Si tienen hijos, les puede haber ocurrido que les hayan entregado uno de estos balones de goma. Tome, para su hijo, para que se inicie en este gran deporte. Les pido ahora que piensen si eso mismo les ha ocurrido con el balón oficial de un campeonato como éste. Con el de cuero. Hagan memoria. ¿Difícil, no es cierto? Se hubieran quedado de piedra. Hasta se lo hubieran contado rápidamente a los amigos. En tiempos, de vez en cuando recibíamos una sorpresa “¡Hoy jugamos con balón de cuero!” Decíamos a los ocho o nueve años. Y esa sorpresa a veces era inmejorable. ¡Hoy jugamos con balón...