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EL DEPORTE ESPAÑOL

El deporte español gana muchas cosas. La Davis de tenis, el oro de baloncesto, el fútbol también, y luego los deportistas individuales. Y todos son recibidos por los políticos, y todos (los políticos) hablan de lo bien que va el deporte español. De su excelente salud. Sin embargo, las estructuras tienden a que todos los deportistas entren rápidamente en un tubo, al que ya nos referimos aquí a propósito del Caso Ricky-Regal-Penya-Rubio, para que ese tubo sea ciertamente muy contemplado, muy manoseado, muy exitoso en casi todos los deportes, pero sin un calado real sobre las estructuras lógicas que podrían aguantar y sacar de La Moncloa el resultado de cualquier disciplina triunfadora. Lo lógico es que el deporte español fuera algo que hicieran muchos, en su entorno natural (escuelas, universidades), y que de ahí salieran estructuras diferentes, con sus necesidades particulares, su funcionamiento propio y su reflejo posterior (siempre, siempre, muy, muy posterior) en los impactos a nivel...

EL CAPITAN Y SUS MARINEROS

'El Capitán Scariolo’ bien podría haber usado la táctica de Guardiola ante el gran reto. Gladiator y buena música, por ejemplo, como inspiración y arenga previa ante la madre de todas las batallas, la batalla de la F Mayúscula. En algunos de sus equipos lo ha hecho, y esas cosas siempre trascienden. Lo que ya no sabemos, porque eso trasciende menos, es el tipo de charla específica con la que ha conseguido que sus marineros cumplan de nuevo la misión que ellos mismos se encomendaron como generación: llevar el Equipo Nacional a cotas inexploradas anteriormente. Nos encantaría -por una necesidad personal de acercar las dos orillas del Atlántico alrededor de este precioso deporte-, que sus palabras hubieran sido parecidas a las que Tex Winter, asistente de Phil Jackson en los Bulls y en los Lakers pero sobre todo maestro y amigo, reflejó en un libro del año 1962, cuando las dos orillas estaban a años luz todavía: “salid ahí fuera a demostrar toda vuestra capacidad individual y como equ...

DE ITURRIAGA A SPANOULIS

Aquella impactante final del Mundial 2006 tuvo tantas emociones que dejó en un segundo plano el detalle que cerraba el círculo de Saitama con la lejana madrugada de Los Ángeles veintidós años antes. En Japón, España fue con respecto a Grecia como el equipo de Michael Jordan y Pat Ewing había sido para los nuestros en 1984. Absolutamente inabordable. En este país íbamos creciendo, incluso nos estábamos poniendo más fuertes, pero evidentemente nuestros doce representantes en Los Ángeles, dejando la técnica aparte, eran incapaces de desplazar la masa con la velocidad suficiente como para enfrentarse a ocho atletas negros y cuatro blancos azuzados desde el banquillo por un entrenador con carácter. Evidentemente los métodos de motivación de aquel Bobby Knight, educado en una academia militar americana, y los de Pepu, educado en un colegio público de pijos madrileños, no podían ser los mismos, pero en realidad eso era lo de menos: ambos debían lograr, de un modo u otro, que sus atletas se pu...

PAU ES DE LOS LAKERS

En el patio siempre había un colega de clase que se creía lo que no era. Se pasaba el balón por debajo de las piernas en el momento más inoportuno, o daba un pase sin mirar impactando en el profesor de gafas que, lógicamente, se quedaba con el balón y con nuestra diversión. "¿Pero tú que te has creído, tío, que estás en los Lakers, o qué, siempre la misma historia?" Tony Parker juega en los Spurs, ha ganado anillos, y España, de forma muy disciplinada, organizó una defensa especial para sujetarlo. Pero no sé si me entienden: Pau es realmente de los Lakers. La primera vez que tuvimos esa sensación fue durante aquella Copa del Rey de Málaga donde ganó el título con el Barça y le dieron el trofeo al mejor jugador. Sólo alguien realmente de los Lakers podía dominar los partidos europeos con esa facilidad, y con esa edad. Francia llegaba a este partido con una inmejorable racha, y con la preparación ideal: todos sus partidos previos al Europeo fueron altamente competitivos, mient...

NAVARRADAS Y FRANCIA

Por orden de jerarquía este equipo será siempre el equipo de Pau, al que ayer se le vio con la concentración de un ejecutivo estrella sin ninguna intención de emborronar su currículum. Su hoja de servicios no podía incluir en el mismo epígrafe un anillo NBA y una eliminación en octavos del Europeo. A eso nos agarrábamos. Y también, claro, a la aportación de Juan Carlos Navarro. En este rincón volcamos hace tiempo un término, ‘Navarradas’, para tratar de definir nuestra admiración por el escolta español. Un tipo capaz de volver todos los focos sobre él cuando los equipos se juegan los garbanzos de verdad. Y este inesperado mal trago a mitad de campeonato era uno de esos días. Entonces, como tantas veces, el partido acabó llevando su sello. La impronta del mismo ‘Juan sin Miedo’ que rodeó a un grupo de americanos en el primer chispazo fuerte de esta generación, y que diez años después sigue prestando su capacidad para arrasar un partido en los momentos de máxima necesidad. Y esta vez, d...

EL ENTRENADOR Y SU COMBUSTIBLE

Si nadie de su entorno les pilla leyendo este diario, les invito a que en el siguiente ‘coffe-break’, acaben jugando un rato a gurús del alto rendimiento. Aprovechen el momento en que alguno de los tertulianos utilice la selección española de baloncesto como recurso: “vaya con Gasol y sus amigos, parece que este año no son tan buenos, ¿no? Ahí está pasando algo’. Entonces fije la atención preguntando con tono firme: ¿a qué no sabéis cómo se demuestra la verdadera confianza de un entrenador en sus jugadores? Si comparten la mesa con algún entrenador de mesa de café, tengan cuidado. ¿De cuánto tiempo dispongo? Podría ser su respuesta. Pero, en realidad, todo futuro Scariolo (llámenlo Pepu, si tiene barba, o Aíto si ha cumplido treinta años de servicio en el sector), que quisiera serlo, debería tener resuelta esta cuestión en cinco segundos. La confianza de un entrenador en un jugador (es), está fundamentalmente relacionada con los minutos de juego que le(s) otorga. Y si no se lo creen, c...

Y POR SUPUESTO, BALONCESTO

De todas las opiniones intramuros buscadas por este rincón para lanzar los análisis hasta el momento, fue una la que más llamó la atención: “menos mal; ahora podremos disfrutar del Europeo. Si se llega a cumplir el pronóstico de que había que ganar todos los partidos por 30 puntos, yo me borro”. Es evidente que los torneos deportivos entre selecciones nacionales no tienen en su mayoría espectadores como ésta improvisada fuente de la imparcialidad encontrada en España. De ser así, habrían desaparecido hace tiempo, porque se antoja difícil otro posicionamiento para ellos que no sea la exaltación de los colores propios. Machacando, que es gerundio, es el ambicioso grito que venía relacionando al Equipo Nacional de baloncesto con su entorno. Y es absolutamente lícito que así fuera. Los americanos lo usaron durante mucho tiempo; también se lo habían ganado. En baloncesto, jugar mejor que el contrario, no es opinable: significa jugar estadísticamente mejor que el contrario. Y jugar mucho mej...