viernes, 27 de noviembre de 2009

DE ESPAÑA A LA ARGENTINA


No lo digo yo, que lo dice Sabina: “…De González Catán a Tirso de Molina, qué trajín, de España a la Argentina, qué meneo, qué vaivén, qué ajetreo, qué mareo, qué ruina ¿y por culpa de quién? De Santiago Segurola, ¿y total para qué?...”
Pues total para compartir con los argentinos (autóctonos o desplazados por motivos paterno-filiales) un poco de fútbol ilustrado.
Aquí, ya saben, tenemos fundamental debilidad por los que juegan casi a cualquier cosa: Pau y también Kobe; Nadal y también Federer; Olazábal y por supuesto Tiger. Pero a veces los que cuentan cómo y por qué son así los deportistas, merecen un monumento. Como eso no sabemos hacerlo, simplemente los traemos, los citamos, y los compartimos. Podría ser Frank Deford -centro de coordenadas de la opinión deportiva estadounidense- el manoseado, pero es Santiago Segurola. Su página de contraportada los viernes en Marca es el euro del periódico. Es de fútbol. Es de análisis. Y esta vez su panegírico sobre Xavi Hernández (El Mejor, lo titula), merece ser enviado de España a la Argentina, para Dieguitos y Mafaldas. Para Cifuentes o Duboscq que no pueden cambiar el euro por el Marca.

“Las dos últimas temporadas de Xavi –comienza-, dan derecho a situarlo como el mejor futbolista español de los últimos 40 años, margen de seguridad que puede establecerse entre el apogeo de Luis Suárez y el maravilloso arquitecto del actual Barça. (…) A diferencia de otras estrellas, que suelen entrar directamente por los ojos, Xavi ha ejercido otro papel. Uno muy complicado, por cierto. Su inteligente y sutil interpretación del fútbol no siempre encontró el aprecio merecido. Ligero (…) Xavi tuvo que luchar durante años contra numerosos prejuicios.
Un temprano sector crítico le consideró durante años el problema y no la solución del Barça. Se le acusó de trivial, plano y poco preparado para la exigencia física del fútbol. (…) Estas críticas resultan cómicas ahora, pero a los 23 años estuvo a punto de abandonar el club. (…) La experiencia habrá añadido aspectos importantes a su juego, pero Xavi es, fundamentalmente, el mismo futbolista que impresionó de juvenil. Desde niño fue un jugador para profesionales. Le adoraban los entrenadores y le elogiaban los compañeros que iban más allá de lo evidente. Nadie lo defendió más que Guardiola, a pesar de la amenaza que representaba aquel chaval para su jerarquía en el equipo. Casi 12 años después, el técnico del Barça puede sentirse orgulloso de su buen juicio (…)
(Viene el párrafo; aguanten la respiración). Si primero fue un jugador para profesionales, el tiempo le ha convertido en una rara especie de futbolista. Xavi ha educado a los aficionados españoles, nos ha cambiado la mirada, nos ha trasladado de lo obvio a lo sutil, nos ha mostrado el incalculable valor de la paciencia, la astucia, el engaño y la adecuada elección de los momentos (…), nos ha hecho ponernos en su piel y nos ha guiado por el juego con una serena inteligencia, nos ha abierto el fútbol a nuevas perspectivas, de las que ahora no sólo se beneficia el Barça y la selección, sino todo el fútbol español. (Respiren).
A través de Xavi vemos el fútbol mejor que antes, mejor que nunca. (…) Xavi juega con la cabeza alta, el pulso bajo y la precisión perfecta” (…).


Se podría traducir al lunfardo, pero sería imposible mejorarlo.

1 comentario:

  1. y por culpa de quién? del amor de una mina. Y eso no es fútbol

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